Desde El Búnker
Alberto Osorio
Domingo 26 de julio de 2026.- Mientras el gobierno presume las millonarias inversiones destinadas a la fiesta del Mundial 2026, la realidad cotidiana de miles de jaliscienses se estrella contra el abandono del transporte público. La Línea 3 del Tren Ligero, especialmente en la estación Revolución, se ha convertido en el retrato más cruel de esa contradicción.
Y aquí es donde muchos, pero muchos se preguntan: ¿Y los 100 millones de pesos que supuestamente iban a invertir para reparar elevadores y escaleras del la L3 en 100 días el pasado 20 de abril? ¿Será porque aún faltan ocho días para que se cumpla el plazo?
Las escaleras eléctricas fuera de servicio ya no son una falla menor: son una muestra de indiferencia institucional. Personas con muletas, adultos mayores y usuarios con discapacidad se ven obligados a bajar los escalones prácticamente a rastras, sentados en el piso, porque el sistema que debía garantizarles accesibilidad simplemente dejó de funcionar. Y lo peor es que no se trata de un hecho aislado, en casi todas las estaciones principales hay al menos una escalera o elevador que no funciona, no se diga de las que se ubican en la estación Santuario. El abandono ya no es una excepción, pareciera que es la regla.
La pregunta es inevitable: ¿de qué sirve presumir una ciudad de clase mundial para recibir turistas si ni siquiera se puede ofrecer un transporte digno a quienes la sostienen todos los días?
Hay dinero para los reflectores del Mundial, pero no para reparar la infraestructura que usan miles de ciudadanos. La prioridad parece clara: primero el espectáculo; después, si sobra algo, la gente, como el usuario de la tercera edad que se captó en la estación Revolución.
¿Sabrá Lemus de esta terrible situación? ¿sus asesores le esconden la verdad del deterioro cada vez más notorio en esclareas y elevadores de la L3? o simplemente, ¿a Lemus le vale?

