Alberto Osorio
Especial Cuarto de Guerra
Lunes 07 de septiembre de 2026.- Antes de las coronas, los reflectores, las pasarelas y los grandes escenarios, María Guadalupe Vargas Naranjo aprendió a conocer otro mundo: el de Copalita, un poblado cercano a la Hacienda de La Escoba, en el municipio más grande y poblado de Jalisco: Zapopan. En esa pequeña comunidad de características rurales, ubicada rumbo a la salida a Zacatecas, transcurrió buena parte de su infancia y juventud, junto a sus cinco hermanos, su padre Humberto Vargas Amézquita y su madre, Erika Naranjo, en un entorno donde la vida cotidiana estaba estrechamente vinculada al campo y a los animales.
Desde pequeña comprendió el significado de una buena cosecha. Aprendió a convivir con caballos, becerros y cerdos; a reconocer el comportamiento de los animales y aquellos sonidos que para otros pueden resultar extraños, pero que para ella formaban parte de sus días.
Por ello, su historia adquiere una dimensión especial ahora que se encuentra en la cima de los certámenes nacionales e internacionales, de belleza.

Conocida como Lupe o Lupita, hasta antes de que las circunstancias la obligaran a presentarse como María Vargas, desde muy joven mostró una personalidad fuerte, según los testimonios recabados por Cuarto de Guerra, siempre se veía dispuesta a enfrentar grandes desafíos y a superarlos. Hubo un momento que terminó marcando el rumbo de su vida: cuando vio coronarse como Miss Universo a la jalisciense, Ximena Navarrete, en el 2010.
Aquella escena no sólo despertó su admiración, María comprendió que esa era la ruta que ella quería seguir y decidió comenzar a fincar su camino y recorrer esa brecha si saber los obstáculos que a la larga iba a tener que enfrentar, según relatan a Cuarto de Guerra voces que prefieren ofrecer su testimonio desde el anonimato.
Comentan que en su trayectoria, María Vargas tuvo más de una diferencia con la Miss Universo 1991, Lupita Jones. De acuerdo con esos testimonios, la misma Lupita Jones le habría advertido a María Guadalupe Vargas que ella no tenía futuro en el mundo de la pasarela y le advirtió que difícilmente se convertiría en una figura importante dentro del mundo de los certámenes de belleza y de alguna manera trató de entorpecer el camino de María.
Pero Vargas Naranjo no se detuvo y por sus diferencias con Lupita Jones, habría optado por dejar de utilizar el nombre de Lupita en sus salidas a pasarela, un episodio que terminó por forjar su carácter hasta el punto de obligarla a construir su propia identidad y a olvidar los malos momentos.
La noche del 29 de agosto de 2026, en Los Cabos, Baja California Sur, María Guadalupe Vargas Naranjo fue elegida Miss Universo México 2026 entre 32 candidatas. Ese día fue coronada por Fátima Bosch. Sí, la misma tabasqueña que un año antes se había convertido en la cuarta mexicana en ganar el título de Miss Universo en medio de polémicas.
Lo cierto es que ahora algo ocurre con la percepción de la gente sobre el triunfo de María. Hay quienes ven en María a la mujer que ganó un certamen de belleza, pero bajo la condicionante de error geográfico.

En redes sociales algunas mujeres se resisten a creer que una mujer nacida y criada en Copalita, sea la ganadora del referido certamen de belleza. Llegan al extremo de asociar su origen con alguna de las familias de la colonia Chapalita (en lugar de Copalita), un fraccionamiento de clase media alta, de la zona metropolitana de Guadalajara, como si la coronación de ese tipo de concursos estuviera limitado a mujeres de la élite social o de fraccionamientos exclusivos. Vargas Naranjo, dice una de nuestras seguidoras, es de Chapalita.
María Guadalupe Vargas Naranjo, de 28 años de edad, es egresada de Negocios Internacionales, del CUCEA, de la Universidad de Guadalajara. A la edad de 26 años escribió un texto autobiográfico titulado “Miss Trube, la reina de los problemas”. En ese libro aborda sus experiencias personales, da espacio para la crítica y habla de un accidente grave que marcó una difícil etapa de su vida, años atrás. A decir de ella misma, una segunda parte de ese mismo libro ya se prepara.
En su historia de vida se ha dado tiempo para impulsora su propia marca de productos dedicadas al cuidado de la piel y artículos de belleza, desde el año de 2020.
Hace 10 años, en el 2016, en su calidad de estudiante, María Vargas habría participado en un proyecto que buscaba la construcción de un vehículo capaz de desplazarse con energía solar, en el Colegio México Unido, ubicado en la zona poniente de Zapopan.
A sus 28 años de edad, María Vargas Naranjo hoy es ejemplo de profesionalismo, tenacidad y orgullo para muchas de las familias del pueblito que la vio crecer y que, gracias a su fama, hoy algunas de las mujeres de la colonia Chapalita, se preguntan, ¿y en dónde está Copalita?
Les resulta difícil entender que esa pequeña comunidad de donde procede María, no es un error geográfico ante las coordenadas del éxito, sino el referente exacto de profesionalismo y trabajo cristalizado en el sueño de quien hoy gana titulares en la prensa local e internacional.
Mientras, las familias de Copalita responden con gesto fraterno ante todas aquellas que quisieran ver a María Guadalupe Vargas Naranjo como vecina de su colonia.

