Tarifazo… Monraz y García, el cinismo de defender intereses privados para un servicio público

Desde El Búnker

 

Viernes 23 de enero de 2026.- Los dos ases que mandó Pablo Lemus al Congreso para defender el tarifazo de 14.00 pesos y la tarjeta naranja, fueron aplastados en sus argumentos por las reinas y los reyes de las bancadas de oposición.

 

Estos legisladores, comprobaron que ni Luis García Sotelo, el jefe de Hacienda Pública, ni mucho menos el secretario de Transporte, Diego Monraz, llevaban argumentos para defender una verdadera política pública en favor de los usuarios del transporte en Jalisco. Muy al contrario, defendieron a capa y a espada el gran negocio emecista de Pablo Lemus, de avalar un incremento de más del 40 por ciento a la tarifa del transporte y además, imponer una tarjeta bancarizada “naranja” para un servicio público.

Secretario de Hacienda. Foto: Congreso de Jalisco

Durante horas, los dos funcionarios sólo fueron a recibir los “jitomatazos” de las y los legisladores de la oposición, y una mediocre defensa de los emecistas que poco pudieron hacer para cubrir los argumentos de algo indefendible.

 

Monraz y García hablaron como dueños del transporte y se dedicaron a justificar con argumentos técnico-empresariales para demostrar la crisis que viven los camioneros y la gran ventaja que ofrece el uso de la llamada tarjeta naranja.

 

Para nada entraron a la discusión sobre el pésimo servicio que se ofrece, y menos hablaron de las alcancías rateras, de la falta de unidades o de todas las zonas del área metropolitana en donde el traslado de los pasajeros es un verdadero calvario que les quita al menos cuatro horas de su día. Tampoco hablaron de cómo se permite la proliferación de los mototaxis sin ningún control de la autoridad, mototaxis que cobran lo que les da la gana.

 

La dupla Monraz-García iban preparados para servir de escudo a Pablo Lemus. Estaban listos para resistir de manera estoica, en nombre de los naranjas y de los intereses que defienden el patrón desde Palacio de Gobierno, para tratar de demostrar las bondades de un subsidio de 3.00 pesos, pero condicionado a una tarjeta.

 

Los dos funcionarios dieron poca importancia a los cuestionamientos contra la empresa prestadora del servicio (Broxel). Desestimaron las denuncias por un historial de sanciones y amonestaciones por parte de autoridades federales por su falta de transparencia y por no respetar los protocolos para evitar posibles acciones de lavado de dinero.

 

Tonantzin Cárdenas, Alejandro Puerto, Mariana Casillas y Tonatiuh Bravo Padilla, ganaron el debate, aunque no se pudo hacer mucho, porque el programa va tal como lo impone el gobierno de Lemus.

 

En su desesperación por ser escuchado, el diputado petista, Leonardo Almaguer convocó a García y a Monraz a realizar un recorrido por las rutas del transporte público y la agarró directo contra Monraz, le puso el reto de viajar como cualquier hijo de vecino y comprobar el pésimo servicio que ofrece la ruta 176 A:

“Vamos viajando en el que va a Chulavista, que va a Santa Fe. Vamos moviéndonos desde los dos templos hasta El Salto. Desde la línea 3 (del tren ligero), que en todas las estaciones fallan las escaleras. Vamos moviéndonos hasta Los Molinos. El día que usted me diga dejamos su Suburban a un lado y yo le digo, si usted está dispuesto a resolver el problema, el pueblo lo va a tratar bien, no va a ocupar ni guaruras”.

 

Por cierto, casi ningún diario de Jalisco publicó en portada la exhibidota que la oposición le dio a Diego Monraz y a Luis García.

 

En esto de los medios, lamentable el papel de algunos como Quadratín Jalisco, que así publica en una de sus editoriales sobre la actuación de Diego Monraz y Luis García: se “propinó tremendo nocaut a toda la oposición, mostrando ejemplos del transporte público en otras entidades con tarifas superiores a la de Jalisco”.

 

Habló también de la justificación de utilizar una tarjeta: “desde hace ya varios ayeres, las tarjetas han sido parte de las decisiones del país. Plásticos entregados por gobiernos, candidatos o partidos políticos, para prometer beneficios con dinero, descuentos y programas sociales, a cambio de votos. No se dice, pero se entiende”.

 

En el comentario editorial se deja de lado el caos que se ha significado esta tarjeta, incluso desde su preregistro. Lejos queda de este comentario el coraje, el repudio y el sentir de miles de ciudadanos a esta imposición, que ya mostraron su inconformidad a través de miles de firmas y miles de comentarios en redes sociales.

 

Y otro dato, el exrector de la Universidad de Guadalajara y analista social, Víctor Manuel González Romero, se queja de la serie de insultos y agresiones que le llegan a sus redes luego de sus críticas al tarifazo.  Seguramente que el Gobierno de Jalisco puso en marcha a todo su ejército de bots.

 

Es así como miles de ciudadanos y la oposición ganaron un debate a los secretarios de Hacienda y Transporte, aunque perdieron en el intento de hacer un cambio en la dirección de la ruta trazada por el gobierno de Jalisco porque después de la comparecencia: el tarifazo va, el subsidio se impone y Broxel se queda. Aunque mantengan su última esperanza con la idea del referéndum y amparos colectivos.

 

La palabra final a todo este tema del tarifazo y de la tarjeta naranja la tendrá el electorado en las boletas en el 2027, cuando miles de los usuarios del transporte ahora frustrados, le den respuesta al gobierno de Movimiento Ciudadano que impone sus negocios, sobre las verdaderas necesidades de la ciudadanía.

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