El SIAPA, la cloaca de MC: Caja chica, corrupción, altas tarifas, personal déspota y agua pestilente

 

Desde El Búnker

 

Lunes 09 de marzo de 2026.- Es miércoles 04 de marzo al mediodía. La fila para hacer pagos o aclaraciones en el SIAPA sucursal Zapopan es larga y agobiante. Igual es para personas de la tercera edad o para jóvenes, todos esperan llegar a la puerta principal para toparse con una mujer mal encarada empleada que sabe de memoria las respuestas rudas que hay que repartir a las dudas de los usuarios. El pase es de cinco en cinco, pero lo que no sabe el ciudadano es que dentro hay que volver a hacer al menos otras dos “colas”, una para pagar y otra para convenios o para aclaraciones.

 

A la empleada de la puerta principal, o a las siguientes dos del módulo de información, lo último que les interesa es ser amables.

 

¿Incolora e inodora?

Una vecina de Jardines del Cuontry, cerca de Plaza Patria, quiere que alguien la atienda. Lleva en su bolsa de mano un frasco con agua color chocolate, quiere reportar ese asunto, pero la mujer de la puerta la para en seco y le advierte que por ahí no se puede: “Usted tiene que llamar al Siapatel, ahí le tienen que atender”.

-“Pero por teléfono no responden”, le increpa la mujer de la tercera edad a quien no le queda de otra que retirarse.

 

Otros usuarios del Siapa lo único que quieren es pagar el pésimo servicio y saber el porqué de la enorme cantidad de recargos que se cobran a cambio de un producto de dudosa calidad y hasta de posible riesgo para el consumo humano, según lo declaró hace unos días el titular de COPRISJAL (Comisión para la Protección Contra los Riesgos Sanitarios), José Antonio Muñoz Serrano.

 

De nuevo la mujer de la puerta aclara que ella no puede hacer nada y que eso lo tiene que ver en aclaraciones, porque en el recibo no contiene esa información.

 

Por desgracia nunca como ahora, en la era naranja, el Siapa es sinónimo de corrupción. El mejor ejemplo es el contrato de 73 mil pesos que Antonio Juárez Trueba le concedió la curvilínea conductora del programa de Televisa “Qué quiere la banda”, Ely Castro, por la asesoría que esa mujer ligada a la música banda le ofrece a la misma dirección que Antonio encabeza.

 

En la fila del Siapa pocos se atreven a verlo de esa manera, pero ese organismo es la caja chica de la clase política en turno, y entre todos, conscientes o ingenuos muchos, tienen que cubrir con sus cuotas o cargos exagerados los caprichos de quienes optan por justificar el pago de la súper asesora a precio de 73 mil pesos al mes.

 

Pareciera que en el Siapa, todo está bien y que ahí ni los empleados ni los jefes quieren darse cuenta de que el vital líquido, en muchos lados huele a agua podrida, a fierro viejo, o a materia organiza echada a perder.

 

¿Incolora e inodora?, se supone que esas son las principales cualidades del agua.

Pero desde hace muchos meses el agua de la llave es sucia y turbia, bañarse provoca gran resequedad en el cuerpo y no se recomienda para el consumo humano.

 

Se trata de un problema que afecta a miles de usuarios de al menos 200 colonias de la zona conurbada de Guadalajara.

 

Las letras chiquitas

Los que buscan firmar un convenio o los que quieren gozar del descuento a personas de la tercera edad, se quejan por los altos costos de recargos, que de manera tramposa los esconden y no aparecen en el recibo del Siapa.

 

El calendario para los pagos del convenio son extremadamente rigurosos, y basta con que el usuario se retrase en uno de ellos para que el documento pierda validez y en el colmo del asunto se aplique una sanción o una multa por el incumplimientos, que a pesar de ser de unos cuantos cientos de pesos, no deja de ser una situación abusiva.

 

En ese punto el Siapa sí es muy riguroso en su cumplimiento.

 

Y que decir de los recargos. Cobran casi el doble y aún así, no les alcanza para el mantenimiento. Por ejemplo, un recibo de 4,306 pesos de consumo, se dispara de manera descarada a 8,500 pesos por los recargos. Es decir, el doble del costo por recargos. Y lo peor, el Siapa nunca expone en el recibo el costo de los recargos, sólo el del consumo, cayendo en un incumplimiento para tapar su de por sí ya alto costo en sus tarifas.

 

Entre todos los funcionarios que acompañan en el gobierno a Pablo Lemus en el gobierno de Jalisco, seguramente que el director del Siapa, Antonio Juárez Trueba será recordado por su nivel de cinismo para justificar su incapacidad ante los reclamos permanentes por la pésima calidad del vital líquido:

“Le pido a toda la población, así como lo han venido haciendo, que nos den inmediatamente todos esos reportes; traemos muchas brigadas en campo, ¿y qué es lo que estamos haciendo? Nos reportan, vamos al domicilio, constatamos y lo que hacemos es desfogues controlados en esa zona”, así decía en su última rueda de prensa.

 

En conclusión, el Siapa es la mejor muestra de la corrupción en Jalisco, y por desgracia la Fiscalía Anticorrupción encabezada en su momento por Gerardo de la Cruz Tovar, cuando recibió el expediente Ely Castro, demostró que el Siapa está blindado de impunidad y marcado por los abusos a la población en la era de los naranjas al darle vueltas al caso y no judicializarlo. Ahora le tocará al nuevo titular Eduardo Cipriano Manzanilla Aznárez demostrar lo contrario.

 

¿A caso será necesario que para que el Siapa te brinde todas sus atenciones, hay que aspirar a tener el perfil de una persona como Ely Castro para llamar la atención de empleados y directivos?

 

Y aquí la pregunta obligada es: ¿Cuántos intereses políticos y económicos seguirán encubriendo al Siapa y a sus directores intocables?

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