El enredo de la Tarjeta Única: Cuando el negocio y la ocurrencia supera a la política pública

 

Desde el búnker

 

Martes 13 de enero de 2026.- La tarjeta “Al Estilo Jalisco” demuestra a plenitud lo que ocurre cuando un empresario llega al poder y su visión social se limita a promover acciones electoreras disfrazadas y a impulsar ofertas de gobierno al estilo de “Ekar de Gas” y sus 40 “saltos de rana”.

 

¿Y cuáles son esos saltos de rana? Todos aquellos lugares en donde los ciudadanos pueden adquirir un plástico con el sello de los naranjas (MC) para gozar del subsidio de 3.00 pesos por cada pasaje de 14.00 pesos, cuando tranquilamente podría aplicarse ese descuento directamente en las alcancías del transporte.

 

Conforme pasan los días queda claro que se trata de un negocio de miles de pesos que se pagarán de los impuestos de los contribuyentes con lo que fácilmente se podría impulsar una empresa estatal de transporte metropolitano y adquirir unidades nuevas a precio accesible, como Sistecozome o Servicios y Transportes, las que destruyeron los gobiernos del PAN y del PRI en el afán de favorecer a otros empresarios del pulpo camionero en Jalisco.

Priscilla Franco, titular de Desarrollo Social y Diego Monraz, Secretario de Transporte

La ineficiencia

El lunes 12 de enero, el primer día de registro quedó claro que la llamada Tarjeta Única al Estilo Jalisco no nació como una solución, sino como un problema. El inicio del registro fue un auténtico enredo: Plataformas colapsadas, confusión generalizada y miles de usuarios sin información clara sobre qué hacer, cómo registrarse o a dónde o con quién acudir, algo que se pudo evitar.

 

Lejos de representar un verdadero apoyo, el arranque exhibió improvisación y una desconexión con la realidad cotidiana de quienes realmente usan el transporte público, que son millones de personas.

 

Es la consecuencia de una decisión política impuesta por el gobierno de Lemus desde el escritorio, sin sensibilidad social. Obligar a todos los usuarios a adoptar un nuevo sistema, sin pruebas piloto y con una infraestructura digital claramente rebasada, es una irresponsabilidad que pagan estudiantes, trabajadores y, especialmente personas de la tercera edad.

 

Adultos mayores sin habilidades digitales, personas sin acceso a internet y ciudadanos obligados a entregar documentos personales sin garantías claras sobre el manejo de sus datos personales enfrentaron un sistema mal diseñado.

 

Una acción político-electoral

Es además, considerada por muchos como una acción político-electoral que se detona cuando falta año y medio para la elección intermedia y cuando MC advierte que viene su debacle en las urnas. La apuesta obliga a los usuarios a tramitar la tarjeta naranja y a aportar sus datos personales para un padrón al servicio de una empresa privada y que sin duda puede ser utilizada por “los mapaches” de MC. ¿Qué necesidad de pedir hasta el acta de nacimiento y el número de celular?

Foto: Gobierno de Jalisco

A la torpeza operativa se suma el tufo político. La tarjeta —casualmente color naranja— parece más un instrumento de propaganda permanente que una tarjeta de transporte. En lugar de facilitar la movilidad, la Tarjeta Única naranja es un recordatorio del partido en el poder.

Foto: Gobierno de Jalisco

El negocio

La participación de la empresa Broxel, una firma ya cuestionada en otros proyectos, y el costo de cada tarjeta —5.45 pesos por unidad— contrastan con los 5.00 pesos que se cobrará -por ejemplo- a estudiantes. El mensaje es claro: el diseño financiero del programa parece pensado para beneficiar a terceros antes que a los usuarios y a las propias arcas públicas.

 

No es casualidad que este modelo encaje perfectamente con la visión de un gobernador formado en el mundo empresarial y exdirigente de la COPARMEX, que concibe un servicio público esencial bajo la lógica del negocio.

 

Ante este escenario, la reacción política no se ha hecho esperar. Un día después de que Morena anunció que buscará el amparo colectivo y la organización de manifestaciones, Pablo Lemus ahora acusa que estudiantes de la marcha del sábado pasado detenidos -y horas después liberados- fueron utilizados con fines políticos para hacer desmanes en las inmediaciones de Palacio de Gobierno.

 

Lo cierto es que, aunque el gobierno intente minimizar el malestar por la Tarjeta Única, ésta se ha convertido en un símbolo del estilo de gobierno emecista.

 

El enojo acumulado de miles de usuarios del transporte público no se borrará con spots ni discursos. En 2027, cuando toque pasar factura en las urnas, esta ocurrencia, será un recordatorio de que gobernar no es hacer negocios ni imponer marcas, sino resolver problemas sociales.

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