Los integrantes de la actual legislatura pareciera que muestran sus miedos a ser condenados por el cardenal Juan Sandoval y sus huestes. Cuando aparentemente ya tenían todo “planchado” para discutir, aprobar y meter en la orden del día de la sesión del lunes el tema de la despenalización del aborto, alguien o algo desde muy alto echó todo para atrás. Lo paradójico es que en apariencia nadie sabe quién decidió –por enésima ocasión– posponer el tema. Lo cierto es que nuestros flamantes diputados tienen hasta antes de que se acabe la actual legislatura para hacerlo. No es un asunto de si quieren o no, es un mandato judicial, de no hacerlo, estarían enfrentando acciones legales por desacato.