Desde El Búnker
Alberto Osorio
Jueves 03 de septiembre de 2026.- El nombre de “El Ponchis” quedó registrado como el primer caso documentado de un “niño sicario”, quien en 2010 reconocía haber sido pistolero del cártel del Pacífico Sur en México y convertirse así en uno de los casos más estremecedores de menores atrapados por el crimen organizado.
Ahora, otro adolescente vuelve a aparecer en una escena de violencia criminal: “Chuchito Nini”, de 15 años, quien murió esta semana durante el operativo en el que también fue abatido Luis Enrique Barragán Chávez, alias “El R5” o “El Güicho”, señalado como uno de los principales integrantes del Cártel de Los Reyes, en Michoacán.
Mientras la participación de Édgar Jiménez Lugo, “El Ponchis”, fue llevada ante un tribunal para adolescentes y quedó documentada judicialmente hace 16 años, hoy, la verdadera función que desempeñaba “Chuchito Nini” dentro de la estructura criminal del “R5” apenas comienza a investigarse.
“El Ponchis”
En diciembre de 2010, México conoció el caso de Édgar Jiménez Lugo, “El Ponchis”, detenido en Morelos a los 14 años y señalado como integrante del Cártel del Pacífico Sur.
Durante su detención en Morelos, declaró que había sido involucrado en el grupo desde los 11 años y que fue obligado a cometer asesinatos bajo amenazas.
Su caso conmocionó al país y evidenció una problemática que comenzaba a cobrar mayor relevancia: el reclutamiento de menores por grupos criminales.
En 2011, fue sentenciado a tres años por delitos como homicidio, secuestro, delincuencia organizada, portación de arma y posesión de drogas.
“Chuchito Nini”
El caso de “Chuchito Nini” volvió a poner en el centro de la discusión el reclutamiento de menores por el crimen organizado. Jesús Sandoval, identificado en reportes periodísticos como un adolescente de 15 años, era señalado como integrante del Cártel de Los Reyes y presunto escolta de Luis Enrique Barragán Chávez, alias “R5” o “El Güicho”, de quien se dice también era su sobrino.
Durante casi dos años, fotografías y publicaciones atribuidas a sus redes sociales mostraron una transformación, primero aparecía con uniforme de futbol y después presumía ropa táctica y armas de fuego.
Aunque no ha sido confirmado, se menciona en diversos medios de comunicación nacionales que era reclutador de otros adolescentes para incorporarlos a la organización criminal.
Finalmente “Chuchito Nini” murió el pasado 30 de agosto durante un operativo de fuerzas federales en Tocumbo, Michoacán, en el que también falleció “R5”.
Lo cierto es que estos dos casos de “niños sicarios”, obligan a la sociedad y a las autoridades a preguntarse: ¿de qué manera se atiende el tema de los niños convertidos en soldados del crimen o en sicarios?

